viernes, 29 de julio de 2011

Adiós Kun, Adiós.


Una vez resuelto el culebrón que se ha levantado en torno a Sergio "Kun" Agüero ha sido fácil deducir de todo ello lo mal aconsejados que pueden llegar a estar estos chicos, en lo que a intereses deportivos y sociales se refiere. Ya no tanto por el revuelo levantado en torno a la maltratada parroquia rojiblanca, como por el hecho de anunciar que iría a un club grande y acabar recalando en un club con dinero no grande, conceptos que distan mucho de ser lo mismo.

Es una pena que estos deportistas tan jóvenes, guien sus pasos la mayoría de las veces alrededor del dinero que genere su imagen. Son chicos que en su mayoría no llegan a la treintena y los cuales observan como mes tras mes los ceros de sus cuentas del banco aumentan con tanta rapidez, que maltratan cruelmente el romanticismo del deporte.

Lejos quedan ya los días en que un jugador recalaba en un club para acabar retirándose en el, muy pasado estan aquellos tiempos en los que sudar la camiseta era sinónimo de fidelidad a un club y una aficción, una pena pero todas aquellas sensaciones forman parte del olvido y de la histopria del deporte rey.

Hoy en día nos conformamos con ver buenos partidos y buenos jugadores sea donde sea, aunque estos circulen de un lado para otro atraídos por el €. Es por eso que solamente a los románticos de este deporte, nos duele ver como un jugador abandona un club que le respeta y le da imagen, juego y fama de una manera más propia de una cárcel que de un club deportivo.

Al menos los presos cuando salen en libertad saben que pisan la calle y los riesgos que eso conlleva, no visten de fantasía su entorno para engañar a la masa social que le rodea y nublarse a la realidad, pues sepa Ud. Kun Agüero que va a vivir y jugar en un club con dinero, no en un club grande. Un club grande dejó de existir para Ud. el día que decidió abandonar la casa que el Atlético de Madrid le abrió cuando Ud. a penas era un joven sin cabeza y con un balón. Hoy en día es un hombre, que parece a ver perdido la cabeza y con un gran futuro con el balón.

Esperemos que no todo se quede en eso... futuro, si no que se lo pregunten a jugadores como Robinho eterna promesa hoy, mañana y los próximos 50 años.